RELATOS GANADORES DEL V CONCURSO LITERARIO. “ÉRASE UNA VEZ HACE CIEN MIL MILLONES DE AÑOS”. SECUNDARIA.

1º ESO.

Primer premio: La ciudad sin voz. Autora: Gadea López Santamaría.

        Sara, cuando comenzó esta historia, tenía 12 años. Vivía en una ciudad del norte, de esas en las que te pones los vestidos de tirantes cuatro días en agosto, pero tu madre llena el armario de abrigos y de los jerséis que pican. Aun así, la luz de los montes que Sara recorría los fines de semana era mágica y tranquilizadora.

        Pero Sara, además, tenía una peculiaridad, por algún tipo de embrujo, que los médicos no acertaban a explicar, padecía una rara enfermedad, ni grave ni dolorosa, pero sí muy inquietante, que la hacía quedarse dormida en cuestión de minutos sin que hubiera forma de despertarla.

        Era el 4 de abril de 2062, y su enfermedad parecía agravarse. Una noche, al quedarse dormida, el problema le afectó muy fuertemente. Cuando despertó, se encontró en una habitación muy distinta, se preguntó muy asustada adonde estaba y gritó desespera llamando a su madre. En su habitación entró una ancianita que la abrazó durante un largo tiempo. Sí, era su madre. Había dormido durante treinta años y comprobó al mirarse en el espejo que en ella solo habían pasado; apenas encontraba huellas del paso del tiempo, ni siquiera le había crecido el pelo.

       Su misterioso despertar fue una gran noticia en la ciudad y todos celebraban tenerla de nuevo. Sin embargo, para ella nada volvió a ser igual.

       Uno de los primeros cambios que notó era que la gente apenas hablaba y que la ciudad parecía desierta. Su barrio era un laberinto de rascacielos, donde ya no entraba la luz, ni la luna podías ver esconderse. Estos rascacielos parecían funcionar solos, daban la impresión de que incluso caminaban porque no encontró forma de salir de la ciudad.

       Le entristecía cada día al despertarse y mirar por la ventana lo cambiado que estaba todo. Nadie hablaba, parecía que se les había olvidado hasta su voz. En la calle solo encontraba robots; robots que compraban, robots que limpiaban . . .eran los únicos que emitían algún tipo de sonido. Había coches voladores, eléctricos y de todos los tipos.

      No le gustaba que todo el mundo llevase algo relacionado con la electrónica en la mano: un móvil, una tablet …¡Hasta los niños! Ni sus amigos hablaban. Todo eran mensajes. Los profesores daban clase solo con sus pantallas, ni se giraban para explicarles. La gente ya no paseaba, no existían los parques, ni los mayores se juntaban en el bar a gritar con el fútbol. Tampoco existía la radio.

     Ella intentaba hablar con la gente, pero no le hacían el menor caso. Echaba tanto de menos la voz y cómo sonaban las palabras bonitas.

      Así que un día decidió subirse a la planta del edificio más alto para que todo el mundo le hiciera más caso. Empezó recitando y acabó gritando todas las palabras que se le ocurrían.

     Por fin la escucharon y consiguió hacer ver a la gente que se podían hacer las cosas sin tecnología, que debían volver a hablar, conversar, debatir y dialogar. Consiguió que la ciudad fuera más ordenada y toda la gente se lo agradeció

2º premio: Dos ciudades diferentes. Autora: Lucía Bercedo Pascual

Érase una vez… 100.000 millones de años…

Me quedé dormida en el sofá después de cenar y me dormí de golpe.

Tuve un sueño muy extraño y no me creía lo que estaba pasando.

Abrí los ojos y vi a una persona que iba vestida entera de gris. Me dijo que se llamaba Rudolf y que vivía en una ciudad donde todo era gris: las casas, la calle, el cielo… Me dijo que estaba triste y todos se peleaban por conseguir algo. El aire estaba contaminado y era muy frío y su casa se derrumbaba a trozos por vieja y sin dinero para arreglarla. Rudolf tenía miedo de morir, esas condiciones en las vivía no eran adecuadas, pero me contó una cosa que me dejó asombrada ¡HABÍA OTRA CIUDAD! Otra ciudad con todo lo mejor que puedes tener. Rudolf me dijo que yo era la única persona que podía ir a visitar esa ciudad, yo no aparentaba ser pobre, decía y decidí ir a investigar que había en esa ciudad y volver para contárselo a Rudolf.

Cuando entré en esa ciudad todo era de colores. Tenía de todo: mansiones, coches voladores, personas que proyectaban en el cielo figuras… Me quedé alucinada al ver lo bonito que era y a la vez triste porque Rudolf no puede saber que es vivir en una ciudad decente. Me encontré con una persona llamada Brinda, muy simpática y amable, me explicó todo lo que había en su ciudad. En su ciudad tenían parques de atracciones, con unas atracciones impresionantes y me enseñó     su casa, grande, bonita y con mucho espacio. Brinda tenía muchos amigos y sus familiares estaban muy contentos. Le conté a Brinda que acababa de conocer a Rudolf, me preguntó quién era ese Rudolf y le dije que él era de la ciudad de al lado, era gris y estaba muy triste, no le gustaba nada su ciudad. Brinda se puso descontenta al saber que esa persona que no conocía de nada estaba triste y me dijo que quería ir a conocer a Rudolf.

Fuimos a la ciudad de Rudolf y le vimos solo en un banco esperando  que llegara y corrió hacia mí y me preguntó cómo me había ido, le dije que le había traído a Brinda, una chica de la ciudad de colores y se sorprendió bastante. Rudolf quería hacer un montón de preguntas a Brinda y preguntarle cómo era su ciudad. Les dejé solos para que tuvieran una conversación y cuando volvieron, que tardaron bastante, Rudolf y Brinda querían irse juntos a la ciudad de colores porque Brinda se empezó a sentir mal por el aire contaminado y teníamos que ir corriendo al hospital de la ciudad de colores para ayudar a Brinda.

Llegamos a la ciudad de colores y nos subimos en uno de los coches voladores que nos dijo Brinda que llevaba directamente al hospital. Allí nos dijeron que en unas horas se podría bien, que no era grave. Rudolf y yo la esperábamos en un banco pero ocurrió algo en esas horas. Vino una persona y echó a Rudolf hice lo posible por no dejarle marchar hasta que apareció Brinda y gritó: ¡PARAD! Era el padre de Brinda y ella le explicó todo lo que estaba pasando Rudolf y en esos minutos en los que estuvieron hablando Rudolf y Brinda, decidieron juntar las dos ciudades para que todas las personas del mundo fueran felices y vivieran en un lugar mejor todos, pero ambos jefes de las ciudades dijeron que sin embargo varias personas se pusieron en el lado de Rudolf y Brinda y solos de quedaron los jefes se las dos ciudades.

Rudolf, Brinda y todas las personas que se pusieron de su lado, echaron a los jefes y en la nueva ciudad que crearon no hubiera jefes, todas las personas de la única ciudad que habrían en el mundo eran igual de importantes y al instante se juntaron las dos ciudades y se creó una ciudad con cosas bonitos y muy pocas feas porque es imposible que todo fuera perfecto.

Rudolf y Brinda se pusieron muy contentos y yo les dije que me tenía que ir y les prometí que volvería algún día, también les di la enhorabuena por haber logrado una ciudad mejor y hacer lo correcto.

Me desperté de un salto y espero volver algún día a la ciudad tan bonita que formaron Rudolf y Brinda.

  2º ESO

Primer premio: Camino hacia lo desconocido. Autora.: Ángela Hernando Gómez


Como cada día Edipo fue a su laboratorio, de esta manera habían logrado sobrevivir tanto tiempo. Desde hacía cien mil millones de años los pocos humanos que lograron aguantar  el cambio climático se encuentran en el núcleo de la tierra. Gracias a los avances de la tecnología podían sobrellevar cada día. Edipo era el encargado de proporcionar el alimento necesario y de facilitar el oxígeno imprescindible para la vida. Los padres de su amiga Cora eran los únicos capaces de construir las cápsulas por las cuales podían subsistir en el núcleo interno de la Tierra. Ahora los padres de Cora estaban enseñándola como sus padres les enseñaron a ellos. Cuando Edipo terminaba de fabricar el alimento necesario iba a buscar a Cora, que mientras tanto, estaba aprendiendo su función dentro de las cápsulas. Los dos juntos se dirigían a la cápsula central, por los pasadizos que unían todas las cápsulas entre ellas. Allí se reunían conmigo, desde que éramos pequeños siempre hemos estado juntos. Mi función en las cápsulas es conseguir que algún día podamos llegar a la corteza terrestre, en la  que durante unos años nuestros antepasados vivieron. Edipo, Cora y yo, que me llamo Homero, trabajamos cada día con el fin de algún día poder salir de estas cápsulas. Ya hemos calculado que nos encontramos a unos 5000 km de la superficie terrestre. Hemos pensado en cómo llegar hasta ella y lo único que se nos ha ocurrido es construir una especie de máquina capaz de aguantar altas temperaturas y resistente para perforar desde los materiales más blandos hasta los más duros. Ahora estamos trabajando en diseñar la máquina para presentarla en la próxima reunión ante las 100 personas que más o menos habitamos en las cápsulas.

Ya ha llegado el momento de presentar los avances de la investigación. He pedido a Edipo y Cora que suban conmigo a explicarlo ya que sin ellos no habría sido posible. El proyecto es aprobado por la gran mayoría. Los próximos días empezaré a organizar el trabajo. Los padres de Cora serán los encargados de fabricar la estructura principal de la máquina llamada “Cápsula Móvil”. Edipo y sus padres son los responsables de buscar una forma de llevar el oxígeno en la nave y durante el tiempo que se esté en el exterior y los últimos días aportar la comida necesaria a la Cápsula Móvil. Y así, cada familia irá aportando lo necesario para hacer realidad este gran proyecto.

Durante estas semanas no he estado tanto con mis amigos, todos en las cápsulas hemos estado muy ocupados, pero la Cápsula Móvil ya está terminada. Mañana se celebrará la próxima reunión con el objetivo de seleccionar las personas que formarán parte de la misión.

Ya han elegido quiénes participarán en el proyecto, iremos Edipo, Cora, Orión y yo. Orión es el encargado de los controles de la máquina, solo su familia sabe cómo funciona y su mujer se quedará en las cápsulas cuidando de su hija pequeña. Edipo está fabricando la comida necesaria, Cora está observando que la estructura de la máquina está perfecta, Orión está comprobando los motores y yo estoy  asegurándome de que todas las familias han aportado lo que tienen que aportar ya que mañana partimos rumbo a la superficie terrestre.

Nos acabamos de despedir de nuestras familias y la travesía ya ha empezado. De momento no hemos tenido ningún problema, todo está saliendo según lo previsto. Hemos salido del núcleo interno y nos adentramos en el núcleo externo, éste es líquido y está compuesto de metales, sin obstáculos lo hemos dejado atrás. Nos encontramos en el manto de la tierra, la Cápsula Móvil ha empezado a tambalearse de vez en cuando, pero estoy seguro de que la atravesaremos. ¡Lo hemos conseguido!, ahora nos hemos adentrado en la corteza terrestre, eso quiere decir que tan sólo nos quedan 15 km para llegar a nuestro destino. Durante el viaje nos hemos mantenido en contacto con las cápsulas, desde allí ven todo lo que está pasando en cada momento aquí arriba. En atravesar esta última capa estamos tardando más que en las demás, pero en un momento u otro llegaremos.

Ya estamos sobre la superficie. Hemos perdido el contacto con las cápsulas. El terreno está desolado, todo está carbonizado, no tiene nada que ver con lo que nos han ido transmitiendo de generación en generación. Ya no hay vida, ni agua, ni seres vivos, se ven algunas estructuras de donde antes pudo haber un hogar, pero ahora la Tierra se ha convertido en un lugar inhóspito, el frío la ha cubierto. Cora y  Orión se van a encargar de trasladar el equipaje a donde Edipo y yo les indiquemos. Nosotros hemos empezado a andar con la esperanza de encontrar algún signo de vida, alguna planta o algún pequeño animal pero no vemos nada. Llevamos caminando en círculos bastante tiempo y ya casi no se ve, hemos descubierto una pequeña cueva, pasaremos la noche y mañana seguiremos buscando. Ya estamos todos juntos en el refugio. Hemos desplegado una pequeña cápsula que nos servirá de resguardo durante la noche.

Ya es de día, aunque parece temprano. Mis compañeros todavía están durmiendo y yo he decidido investigar un poco la cueva. A simple vista parece pequeña pero cuando me he adentrado  un poco en la oscuridad,  me he dado cuenta de que es enorme. He subido a la cápsula donde están mis amigos y me parece que ya es hora de levantarse así que les he despertado. Les he pedido que si me acompañaban a ver la cueva, pero a Orión le  ha parecido una pérdida de tiempo, a Edipo y a Cora no les ha parecido mala idea ya que quizás dentro de la cueva todavía exista algún tipo de vida. Cora ha ido a hablar con Orión, esperemos que le haga cambiar de opinión. Ella lo ha conseguido, así que una vez preparado todo, empieza la expedición por la cueva. Ya hemos encendido las linternas la cavidad es húmeda y fría. Cada vez es más amplia. Nos hemos encontrado con el final. Hemos descubierto un búnker. Este es enorme, su color es marrón similar al de las paredes  de la cueva, su estructura parece robusta y su puerta es pequeña. Orión está intentando abrirla. Con el tiempo se han ido depositando rocas y distintos sedimentos y está atascada. Por suerte Edipo ha encontrado otra puerta en su superficie. Con unos cuantos intentos la hemos conseguido abrir. En el interior encontramos un montón de objetos tirados por el suelo, mesas, algunos libros, y muchas cajas pequeñas. Cada uno de nosotros estamos observando lo que más nos llama la atención. Edipo se fija en los libros colocados sobre una mesa. Orión mira con desconcierto los pequeños objetos. Yo me fijo en los textos tirados por el suelo. Y Cora observa todas las pequeñas cajas que hay por el suelo. Hay una caja un poco mayor sobre una mesa y Cora decide abrirla, encuentra una pequeña carta que dice: “No sé si lo leerá alguien, posiblemente nadie sobreviva pero todavía tenemos alguna esperanza. Las pequeñas cajas contienen todas las semillas de las plantas que hemos conseguido, lo único que debéis hacer es enterrarlas bajo tierra y regarlas, os servirán como alimento, o simplemente os darán oxígeno. Algunos libros os indicarán cómo cuidarlas”. Al terminar de leerlo, Cora se dirige hacia una de las cajas y efectivamente, en su interior se hallaban una especie de esferas pequeñas. Edipo que había estado atento ha  encontrado uno de esos libros.

Ahora que tienen todo lo necesario, ¿qué harán por el planeta Tierra?, ¿lograrán salvarlo o será demasiado tarde?

Segundo premio: Interconexión con Marte. Autora: Lucía Saiz González.

Interconexión con Marte

En el centro de investigaciones de Albert, un grupo de científicos y cuatro voluntarios, reclutados por el gobierno fueron trasladados a la base secreta Escarabajo III.

El grupo de científicos formado por Andrés, Jorge, Amelia y Azucena, estaban inmersos en una investigación secreta. Andrés tenía muy avanzado un virus de mutación inteligente que iba a ser inyectado a los cuatro voluntarios para ver su reacción.

El lunes 23 de abril, Voluntario Uno fue llevado a la sala de pruebas donde se le inyectó el virus, su reacción no fue la esperada mutando unas branquias que lo hacían incompatible con la vida, tras el fracaso fue sacrificado.

Andrés compartió los datos con su equipo, los cuales se pusieron a investigar durante dos meses. Amelia creía tener la solución después de un duro trabajo.

El viernes 24 de julio, Voluntario Dos fue conducido a la sala de pruebas donde se procedió a inyectar el nuevo virus, su reacción fue sorprendente, voluntario dos era capaz de respirar en una simulación de la atmósfera de Marte. El entusiasmo entre los cuatro científicos era total, prepararon un informe para presentárselo al gobierno.

El presidente con su cúpula militar fueron testigos del éxito de la prueba activando la segunda fase del proyecto. La cúpula militar nerviosa estableció comunicaciones con la base espacial internacional, comunicándoles la activación de la segunda fase y que se prepararan para recibir instrucciones.

El gobierno tenía un problema solo tenía tres voluntarios y necesitaba por lo menos 75 voluntarios. Entonces mandó al ejército hacer desaparecer de las calles a vagabundos, asesinos y delincuentes, y que fuesen llevados a la base secreta. Una vez allí se les inyectaría el virus. El ejército tenía preparadas las naves para la misión de llegar a Marte.

Los científicos iban inyectando el virus a las cien personas recogidas de las calles, no parecía fácil. El virus funcionó muy bien, pero al ser personas violentas y asesinos, debían controlar sus mentes y personalidad, por lo tanto,les pasaron a un nivel superior para recibir un entrenamiento específico. Los problemas entre ellos eran numerosos aun así, el ejército siguió adelante.

La cúpula militar se puso en contacto con la base internacional para que estuviesen preparados para guiar las naves por satélite.

El 1 de noviembre del año 2048 la nave estaba preparada para su lanzamiento, los cuatro científicos y los 103 hombres se disponían a despegar a las 20 horas y despegaron. La estación internacional les guio hasta la órbita de la Luna, tuvieron que desviar su órbita por una lluvia de asteroides, el nerviosismo entró entre los 103 hombres produciendo numerosos enfrentamientos.

Con la nave dañada los científicos tuvieron que actuar para reparar los paneles solares. La estación internacional les puso en camino hacia Marte, el aterrizaje se produjo con éxito.

La cúpula militar dio orden de pasar a la siguiente fase, los científicos debían montar un campamento autosuficiente, en el cual se pudiese cultivar y producir alimentos.

Los 103 hombres trabajaron duro y levantaron el campamento en pocos días, pero notaban que no estaban solos que alguien les observaba. Un día en una exploración rutinaria fueron atacados por seres extraños los cuales mataron a los seis hombres que estaban explorando. Al no llegar al campamento salió otra expedición a buscarlos, encontrando solo el vehículo con restos del enfrentamiento. De pronto apareció uno de los seres, les dio tiempo a huir y llegar hasta el campamento. Comunicándoselo a los científicos, que decidieron mandar una baliza de S.O.S.

Los habitantes de la zona defendían su territorio y los atacaron dañando su campamento, pero lograron defenderse. Conscientes del peligro fortificaron el campamento como pudieron. En el ataque dañaron el sistema de comunicaciones y entonces entendieron que estaban solos.

Con un enemigo que conocía la zona y mucho mas rápidos y veloces que ellos, debían permanecer juntos y extremar las precauciones.

Un día el enemigo capturó a cinco y los llevó a su campamento, entonces decidieron ir a buscarlos. Encontraron su campamento y fueron capturados. También, entrando en contacto con los habitantes de Marte, conocieron a su líder, costumbres y tecnología, les hicieron ver que no querían ser sus enemigos. Firmaron una tregua y compartieron la tecnología.

Cuando parecía que la tregua era duradera, varios componentes violentos de la expedición exterminaron una aldea y su líder, la emperadora Zafia, les declaró la guerra, llevando a la destrucción a ambos pueblos.

3º ESO

Primer premio: La humanidad en el año 3020 Autora: Lucía PérezSánchez.

LA HUMANIDAD EN EL AÑO 3020

Ha pasado un milenio desde que el ser humano tenía pretensiones como las de encontrar otros planetas donde poder asentarse, reducir los altos niveles de contaminación en la Tierra, repartir la riqueza, eliminar los arsenales de armas nucleares, encontrar la cura del cáncer, combatir el cambio climático…

Nos encontramos en el año 3020. Las cosas han cambiado mucho desde aquel segundo milenio (año 2019) en el que la raza humana tenía, por una parte grandes carencias, y por otra parte enormes aspiraciones. En este tercer milenio, nuestros objetivos van más allá de ambicionar posesiones o tener más dinero. Nuestra sociedad vive en gran armonía ya que hemos aprendido de los errores de nuestros antepasados, quienes estuvieron a punto de destruirse a sí mismos y a nuestro planeta.

Hemos avanzado fisiológicamente de una forma inimaginable. Somos capaces de trasportarnos de un lugar a otro, con nuestro pensamiento. Pero esta capacidad, sólo es posible para movernos por nuestro planeta Tierra ya que nuestro cuerpo y nuestra mente ha evolucionado, en ese aspecto, gracias a la atmósfera exclusiva que tenemos aquí.  Para transportarnos a otros planetas u otras galaxias, disponemos de capsulas impulsadas por una energía llamada “Sunrock” que luego pasaré a describir.

En nuestro viejo Planeta ya no existe contaminación. En el año 2116, un científico astrónomo español descubrió que el Sol desprendía restos de rocas cuya energía era millones de veces superior a lo que podía generar la fusión nuclear. Desde ese momento, EEUU, Rusia, China y Europa  unieron su capacidad tecnológica para crear una nave capaz de llegar a nuestra estrella solar y recoger esas rocas a las que llamaron “Sunrock’s”. La energía que se extrae de las “Sunrock’s” es totalmente limpia y su transformación no genera ningún tipo de residuo contaminante. Gracias a este hallazgo, la Tierra se transformó totalmente. Se cambió el concepto de necesidad de energía en las industrias y en los vehículos. Y 200 años más tarde nuestro planeta llegó a estar totalmente descontaminado. Este nuevo sistema de energía cambió la mentalidad de los gobernantes de los distintos países, quienes unificaron sus esfuerzos para distribuir esa fuente de energía en beneficio de la población mundial, hasta el punto en el que nos encontramos hoy, donde ya no existe hambre en el mundo y todos vivimos en absoluta consonancia.

La energía “Sunrock” revolucionó la ciencia a nivel mundial y se consiguieron dos logros muy importantes. El primero en la investigación biológica ya que se llegó a averiguar el origen del cáncer, su desarrollo y cómo eliminarlo mediante fármacos generados con máquinas que requerían una exagerada cantidad de energía, sólo posible mediante las Sunrock’s. El segundo en el campo de la industria ya que se desarrollaron vehículos o cápsulas espaciales capaces de desplazarse entre los distintos planetas de nuestra galaxia e incluso entre distintas galaxias con este tipo de energía.

Para llegar a estos dos logros anteriormente descritos, se emplearon muchas años de investigación creando distintos prototipos de máquinas hasta llegar al resultado final. En particular las cápsulas interespaciales de hoy en día (año 3020) son capaces de viajar a una velocidad de 5 años luz sin que nuestros cuerpos se vean afectados durante el viaje. Esto se debe a los nuevos materiales que fuimos capaces de extraer del núcleo de la Tierra gracias a perforadoras de gran potencia movidas por la energía Sunrock.©

La población mundial crecía de  una forma desorbitada. En el año 2019 eran alrededor de 7.500 millones de personas y hoy en día (año 3020) somos 18.300 millones de personas. La esperanza de vida era cada vez mayor, se pasó de una media de 100 años de vida en el segundo milenio a 180 años en este tercer milenio. Ante esa situación de crecimiento y de longevidad, hubo que buscar alternativas de abastecimiento, vivienda…, ya que nuestro Planeta, ni tenía recursos ni espacio para tantas personas. De nuevo, los gobiernos de los distintos países se pusieron manos a la obra y llegaron a la conclusión de que la única forma era buscar otro planeta donde poder integrar al ser humano. En el año 2526, ya habían desarrollado las naves interespaciales, que mencionábamos anteriormente, capaces de viajar a grandes distancias entre distintas galaxias y a gran velocidad. Pero el problema era buscar rutas de comunicación seguras con otras galaxias. Comenzado ya el siglo XXVII, un astrofísico indio descubrió, mediante satélites ubicados en la periferia de nuestra galaxia, la alineación de varios planetas de una galaxia llamada Ubersis que se encontraba a 200 años luz de la nuestra. La correcta posición de esos planetas nos permitiría viajar entre ellos sin la incertidumbre de toparnos con los temidos agujeros negros. Finalmente en el año 2663 se lanzó una expedición, pilotada por ingenieros, astronautas y astrónomos españoles, hacia la los mencionados planetas de la galaxia Ubersis. Quince años después se descubrió, en la mencionada Galaxia, lo que sería nuestro segundo hogar, nuestro segundo planeta, al que se le denominó Praestolatio (que significa Esperanza en latín).

Praestolatio es un planeta con características similares a la Tierra en cuanto a tamaño,  composición de sus materiales, atmósfera y biodiversidad. La mayor diferencia es que en vez de estar cubierto por agua en un 70%, como es el caso de la Tierra, está cubierto por un 40%; más que suficiente para el asentamiento humano.

La mayor sorpresa que se llevaron nuestros exploradores en este nuevo mundo fue cuando descubrieron que ya estaba habitado. Lo impactante de todo esto es que sus habitantes eran y son seres humanos como nosotros, con nuestros mismos rasgos, mismo coeficiente intelectual y misma genética. pero con una tecnología muchísimo más avanzada que la nuestra. Poco después averiguamos que ellos habían sido nuestros predecesores en la Tierra hace cientos de miles de años. Conocían toda nuestra evolución y nuestra forma de vida. De hecho, los dudosos OVNI’s (Objetos Volantes No Identificados) eran reales, eran ellos en expediciones que habían hecho a la Tierra.

Pocos eran los habitantes que vivían en Praestolatio cuando lo descubrimos en el año 2678, apenas 50 millones de personas. Eran pacíficos, comprensivos y generosos. Durante varios años les hicimos ver los problemas de sobrepoblación que teníamos en la Tierra y tras muchas reuniones entre sus gobernantes y los nuestros se llegó a un acuerdo. Los habitantes oriundos de la Tierra podrían viajar y asentarse en Praestotalio y viceversa, pero siempre con el compromiso de que la población total de ambos planetas estuviera repartida de forma equitativa. Así, hoy en día en el año 3020, somos entre los dos planetas 18.350 millones de personas viviendo con absoluta libertad y armonía.

Hemos aprendido mucho de los errores de nuestros antepasados, pero nuestro mayor adiestramiento ha ido encaminado en dos direcciones, una la de cuidar nuestros Planetas y la más importante, la de ayudar y respetar a nuestros semejantes.

Segundo premio: En busca del sol. Autor: Rubén Gutiérrez Tajadura. 

Era el año 2090, hacía ya diez años que el sol había dejado de lucir, y la gente solo tenía algo de energía artificial que les proporcionaban unos potentes generadores que los mejores científicos habían fabricado antes de la catástrofe, para así intentar combatir el problema que suponía la desaparición del sol.

En realidad todo hacía pensar que el sol seguía en su sitio, pero toda la contaminación, los gases, la suciedad de la atmósfera… habían hecho que los rayos no pudieran   llegar  hasta nuestro planeta.

Desde la nave de control el capitán y la tripulación  estaban muy preocupados,  ya que los generadores estaban empezando a dejar de funcionar,  y tenía a todo su equipo trabajando para encontrar otra forma de generar energía.

Llevaban años intentando que el sol volviera a resurgir, se había  limpiado la atmósfera con una enorme  aspiradora de gases creada por los científicos de la NASA,  y se había puesto solución a todos los problemas relacionados con el cambio climático o el calentamiento global, pero parecía que nada de eso funcionaba, aunque tenían algo de esperanza ya que, según los últimos estudios de la atmósfera,  parecía que  esta podía regenerarse en algunas situaciones.

Mientras tanto en la tierra la gente vivía sin apenas relacionarse los unos con los otros, agrupados en pequeñas tribus intentando sobrevivir a duras penas. Los alimentos escaseaban y lo poco que se podía producir se agotaba muy rápido y su calidad era baja.

Los niños estaban pálidos y débiles, ya que no podían vivir en buenas condiciones, asistían al colegio pero apenas aprendían ya que nadie tenía ilusión por nada porque lo veían todo perdido.

Mientras tanto, el capitán seguía recordando cómo era la vida antes de que todo esto pasara, cómo la tecnología nos había cambiado. Vivíamos  rodeados de robots que lo hacían todo por nosotros y no sabíamos hacer nada sin estar continuamente conectados a internet,  e incluso  ya había alimentos  artificiales,  podíamos comer un solomillo impreso en 3D y  ya no teníamos necesidad de abrir ni cerrar puertas ni ventanas,  pues todo funcionaba con sensores.

El sol nos había dado varios avisos pero nadie hizo caso, ya que todo el mundo estaba inmerso en esta vida de película, y al final,  llegó un día en que ya no pudimos verlo.

Solamente el capitán y su equipo lo habían previsto, y por eso habían construido una nave con todos los avances del momento y durante muchos años construyeron los grandes generadores gracias a los cuales una parte de la tierra seguía teniendo algo de vida.

Comenzaba el mes de agosto, la diferencia entre el día y la noche se hacía de forma artificial dando más o menos potencia a los generadores, pero aquel día, al despertar, el capitán noto algo raro, era una sensación que hacía mucho tiempo que no tenía. De repente llamaron a la puerta de la habitación y, sin darle tiempo a responder, entró uno de sus ayudantes muy nervioso y acalorado,  y con la voz temblorosa le contó al capitán que el radar mostraba un gran punto de luz muy cerca de la tierra y que era similar a los rayos del sol.

Los dos salieron corriendo de la nave y, efectivamente,  a lo lejos se veía un rayo de luz, hasta sintieron un cálido  viento, y una gran sonrisa apareció en sus caras.

Parecía que con esfuerzo habían recuperado al sol.

4º ESO.

Primer premio: DIARIO PLANETA ROJO. FECHA ESTELAR 04.03.4019. COMANDANTE AYLYTA. COLONIA 777. Autora: Irene Burgos Villalba.

Hoy es un gran día en la vida de la colonia, no solo porque seamos los únicos supervivientes del planeta si no porque hoy las noticias están llenas de esperanza.

Creo que he memorizado, de tanto revisar, todos los diarios de la estación planetaria desde que la primera colonia se estableciera aquí en el año 2659. Toda una revolución tecnológica que envolvía a aquella sociedad de entonces y que la empujaba a conquistar nuevos planetas sin límites, decidió que este viejo planeta Marte volviera a la vida, como si de un “abracadabra” se tratase.

No se reparó en gastos, los últimos avances aterrizaron y poblaron el planeta rojo con estaciones de mando, residenciales, de recreo, multitud de invernaderos cubrieron las llanuras como mares de plástico y toneladas de centros de energía se instalaron para producir oxígeno, calor, agua, alimentos… Toda una experiencia artificial para que la vida fuera lo más natural posible.

La gente fue llegando a oleadas, como si de unas vacaciones se tratase, contentos, ilusionados y felices, para disfrutar de la oportunidad más alucinante de sus vidas. Planeta nuevo vida nueva.

Y todo porque, la vida en la Tierra ya no se parecía a la vida. La contaminación hacia el aire irrespirable, el agua de los ríos y los mares ya no albergaba vida, los productos químicos y los metales pesados la convirtieron en un caldo venenoso y la tierra ya no daba frutos, transformada en un desierto, no permitía que brotara nada bueno de ella.

¿Qué convirtió al planeta Azul, único en nuestro sistema solar, en un vertedero? La respuesta es muy fácil: el ser humano. Tanta evolución como especie, para llegar a esto.

Fue en el segundo milenio cuando las grandes mentes empezaron a predecir el futuro incierto pero real del planeta, el cambio climático. Pero como si se tratara de una película, la gente no se lo creyó y miro para otro lado como si el problema fuera de otro, de los políticos, de las grandes empresas, de los vecinos, de los otros. Y así fue como la irresponsabilidad convirtió la profecía en realidad. La temperatura aumentó, se descongelaron los polos, el clima se volvió loco, calor extremo, frio extremo, sequias, inundaciones, incendios, terremotos, volcanes. La naturaleza pedía ayuda a gritos y el ser humano preocupado de sus intereses económicos, sociales y políticos, se enzarzaba en conflictos con sus vecinos y se implicaba en guerras sin sentido que acabaron por destruir lo poco que quedaba, pero no la escuchó.

Y para aumentar la locura de ese caos, se alzaron voces de cambio con la idea más descabellada de todas, salir a toda prisa, dejando las cosas sin arreglar y buscarse otro sitio mejor para vivir. Ya hacía tiempo que la investigación había puesto los ojos en Marte, su pasado, su vida y su muerte. Emperrados en convertirse en Dios, se interesaron por dar vida a un planeta que ya no la tenía, como si millones de años de evolución pudieran acelerarse a golpe de tecnología.

En la Tierra solo quedaron grupos reducidos de científicos y gente civilizada que apostó por recuperar la vida donde todavía existía y que puso su fe y su esfuerzo en hacer las cosas bien. El resto que no pereció entre los desastres ecológicos y las guerras, salió a toda prisa con la promesa de un mundo ideal, olvidándose de lo que dejaba atrás.

Con el tiempo esos comienzos felices, se convirtieron en desastres. La hostilidad del planeta fue entrando en las vidas de todos y lo que al principio era una vida prospera se convirtió en una supervivencia imposible. Alejados de nuestro sol, con un clima polar y sin oxígeno, las plantaciones de los invernaderos se fueron secando, las especies no se adaptaban, la tierra no las alimentaba y el clima lo remataba. Los fallos en la maquinaria que afectaban a la producción de energía, dejaban a la población sin los recursos esenciales. Y las enfermedades hicieron el resto. Los virus que en la tierra estaban olvidados, mutaban a velocidades increíbles y ni las vacunas, ni los medicamentos podían combatirlos.

La vida artificial nos pasó factura y una a una la colonias fueron cayendo a lo largo de los años y nos fuimos quedando sin recursos para poder seguir viviendo. Y volvimos a mirar a la Tierra, mandamos sondas de rastreo al planeta con la esperanza de recuperar lo perdido, pero ninguna volvió, hasta hoy.

No he podido contener la emoción al ver todos los datos recibidos. Pureza del aire, estado del agua, imágenes de bosques, prados, montañas, animales y personas. Aquellos que un día fueron abandonados a su suerte, nos invitaban ahora a volver a un planeta limpio y lleno de vida.

Después de todos estos años, si algo hemos hecho bien es aprender de nuestra historia, generación tras generación hemos trasmitido la herencia de nuestros errores a nuestros hijos, para que conociendo las cosas mal hechas en el pasado, nunca vuelvan a formar nuestro futuro. La madre naturaleza es la que nos da la vida y somos nosotros lo que dependemos de ella, porque de nuestras acciones depende nuestra existencia.

Acabo de convocar una asamblea para informar a la población de las buenas noticias y no sé por dónde empezar. Las ideas se amontonan con imágenes de paseos por la playa, de rayos del sol sobre la piel, de guerra de bolas de nieve, de tardes lluviosas, de aire libre… Tantas cosas hermosas que nadie ha conocido pero que un día ya muy cercano podremos disfrutar.

Pensándolo mejor empezare diciendo: ¡VOLVEMOS A CASA!

Segundo premio: Fin. Autora: Eva Minyú Sancho Briones.

Estaba sola en un mundo completamente desolado. Los Homo Sapiens Sapiens habían destrozado todo lo conocido. La polución, el calentamiento global, falta de vegetación y la sobreexplotación de los recursos causaron la extinción masiva de prácticamente todos los organismos. Los pocos que habían logrado evolucionar rápidamente se convirtieron en fieras y seres vivos tóxicos y mutantes.

La humanidad trató de sobrevivir, aunque sin éxito. No quedaba rastro alguno de civilización y los grandes monumentos, solo eran ruinas. Se avecinaba una nueva era en la que los humanos no tenían lugar. Poco a poco la población humana fue desapareciendo hasta que quedó un único individuo.

Ella era consciente de cuál iba a ser su destino final, pero, por el momento, vagaba por el mundo junto con sus reflexiones. Sus progenitores contaban historias fantásticas sobre aparatos con cilindros que servían para desplazarse y dispositivos con los que se comunicaban los antiguos. Pero claro, ninguno de ellos los había conocido nunca. Habían pasado millones de generaciones desde aquello. Solía imaginarse un final alternativo en el que la humanidad hubiera cambiado su forma de actuar y fuese el mundo todavía un lugar bonito y apacible donde vivir. Una vez oyó a sus padres decir que grandes sabios llamados científicos habían advertido sobre esto, pero una escasa parte de la población mundial fue consciente y cambió su forma de vida.

Había vivido durante un largo tiempo sola y en su última reflexión, tan ensimismada, no se dio cuenta del acecho de lo que antes fue un Canis lupus familiaris, el mejor amigo del ser humano. Este animal evolucionó a una forma agresiva ante un mundo hostil. Cada ser luchaba, atacaba y se defendía para sobrevivir. No se dio cuenta de que este ser la observaba hasta que lo tuvo encima, y con unos caninos gigantescos en la yugular de la última sobreviviente, le dio fin a la especie humana.

Los juegos del hambre.

Autora: Suzanne Collins

Un pasado de guerras ha dejado los 12 distritos que dividen Panem bajo el poder tiránico del “Capitolio”. Sin libertad y en la pobreza, nadie puede salir de los límites de su distrito. Sólo una chica de 16 años, Katniss Everdeen, osa desafiar las normas para conseguir comida. Sus principios se pondrán a prueba con “Los juegos del hambre”, espectáculo televisado que el Capitolio organiza para humillar a la población. Cada año, 2 representantes de cada distrito serán obligados a subsistir en un medio hostil y luchar a muerte entre ellos hasta que quede un solo superviviente. Cuando su hermana pequeña es elegida para participar, Katniss no duda en ocupar su lugar, decidida a demostrar con su actitud firme y decidida, que aún en las situaciones más desesperadas hay lugar para el amor y el respeto.

Fuente: quelibroleo.com

El misterio del eunuco.

Autor: José Luis Velasco

En la corte cordobesa del califa Al-Haken ii se ha producido un terrible suceso: Sudri, el eunuco favorito del califa, ha aparecido muerto.Todos los indicios apuntan a un joven mozárabe, Rodrigo, como único culpable; sin embargo, el médico Hantal Idrissi y su hijo comenzarán una investigación que destapará traiciones, odios y venganzas. Una novela de intrigas enclavada en el ambiente de la Córdoba califal.

Fuente: casadellibro.com

El misterio de los árbitros dormidos

Autor: Roberto Santiago.

Faltan tres partidos para el final de la liga intercentros y el Soto Alto debe ganar al menos uno si quiere seguir siendo un equipo. Sus integrantes han hecho un pacto secreto, nada ni nadie los separará jamás, e intentarán ganar para que el equipo siga jugando. Pero los acontecimientos no están de su parte. Misteriosamente, en los últimos partidos el árbitro cae dormido tras el    descanso y su suplente no les pone las cosas fáciles. Los futbolísimos tendrán que intentar resolver el misterio. 

Fuente: canallector.com

Premios del IV Certamen literario Secundaria

El desván

Isabel Vallejo 1º ESO

Hoy como todos los años, nos vamos a pasar las vacaciones de verano a casa de mis abuelos, en un pequeño pueblo de Burgos.

La casa de mis abuelos es muy grande y cuenta con tres plantas más el desván. A mí nunca me han dejado subir al desván, siempre decían: “No se pueden subir, que está oscuro y las escaleras son muy empinadas” o como decía mi abuela: “No subas que ahí arriba, habita algo y no quisiéramos que te pasase nada”

Yo, por supuesto, no me creía lo que decía mi abuela, pero tengo que reconocer que siempre que me animaba a explorarlo y subía, al llegar a la puerta, no sé si por miedo o por un presentimiento o por lo que fuera, siempre encontraba una excusa para no entrar. Pero tenía claro una cosa: este verano subiría y exploraría el desván.

Cuando llegamos, me bajé del coche y me quedé mirando desde fuera la casa. Esta tenía una pinta fantasmal, las terrazas de la tercera planta tenían pinta de ojos que me observaban y me retaban a intentar descubrir sus secretos.

Me quedé mirando las ventanucas de la parte del desván, juraría que había claridad en una de ellas, y que, de repente, al verse descubierta se apagó.

Un escalofrío me recorrió todo el cuerpo de arriba a abajo. Me sentía asustada y observada. Así estuve durante unos segundos, aunque a mí me parecieron horas, hasta que mi abuela se acercó a mí.

No me había dado cuenta de que me estaba mirando desde hacía un rato, me dio un abrazo y cuando se arrimó a mí lo suficiente me dijo en voz baja:

– Tu también lo sientes, ¿verdad?

Me quedé mirándola sorprendida, acaso ella también podía sentir que había algo ahí arriba.

Mientras me instalaba en mi habitación de la tercera planta, no dejaba de pensar en qué momento subiría al desván cuando, de repente, todo se quedó en el más absoluto de los silencios, no se oía nada, ¿dónde estaban las voces de mis padres y abuelos?, ¿dónde estaba el trinar de los pájaros?

No se oía nada, intenté hablar, pero de mi voz no salía ningún tipo de sonido, me acerqué a la mesilla, donde había un jarrón y lo lancé con todas mis fuerzas hacia la pared, el jarrón se rompió, pero no hizo ruido alguno, tiré un retrato, pero tampoco hizo ruido, tiré, tiré y tiré cosas, seguí intentando gritar, pero no salía sonido alguno.

Me dirigí a la puerta para buscar a mis padres, pero esta no se abrió, tiré de ella, pero nada, golpeé la puerta, lloré, pataleé, pero nada, todo seguía en el más absoluto silencio.

Me tumbé desfallecida en el suelo y me quedé mirando un espejo de cuerpo entero que había enfrente de mí, en él estaba mi reflejo, bueno yo sabía que era yo, pera la imagen que me reflejaba era el de una niña con el cabello todo despeinado, la cara congestionada, con arañazos ensangrentados, y completamente sudada.

La ropa estaba hecha jirones y sucia apenas me cubría el cuerpo. Estuve mirándome durante un buen rato cuando, de repente, aparecieron mis padres, estos habían roto la puerta para poder entrar. Me levantaron del suelo, me zarandearon, me besaron, yo intentaba hablar, pero seguía sin poder escuchar, ni poder hablar.

Todo empezó a darme vueltas a ponerse más oscuro, hasta que todo dejo de existir.

Me encontraba en una habitación (o algo parecido), todo oscuro, no veía nada, todo era silencio y oscuridad cuando, de repente, una voz dentro de mi cabeza empezó a decir una y otra vez: “Así me siento yo, sácame”, “Así me siento yo, sácame”.

Me quedé dormida con ese sonido. Cuando me desperté, me encontraba en una habitación del hospital, estaba atada con unas correas y rodeada por toda mi familia.

Quería preguntarles por qué estaba allí, por qué estaba atada, pero no me atrevía a hablar, no sé si podría hacerlo. Era tanta mi angustia que se me escapó un lamento y sí, por fin me escuché, empecé a llorar y llorar y a intentar explicar a mis padres lo que me había pasado, pero ellos me miraban con caras extrañadas.

Aparecieron unas enfermeras que me inyectaron algo y me quedé dormida.

Dos días más tarde me dieron el alta, me dijeron que había tenido una crisis nerviosa. No sé, para mí era todo muy real, pero qué voy a saber yo.

Ha pasado una semana desde mi crisis, pero todas las noches, al dormirme, escucho la misma voz y frase “Así me siento yo, sácame”.

Un día estaba intentando dormirme, pero no lo conseguía, así que me armé de valor y fui al desván, estaba asustada, pero eso no impidió que subiese. Estaba en la puerta que nunca había conseguido cruzar, pero esta vez una fuerza dentro de mí, me ayuda a franquearla sin pensarlo dos veces.

Como me habían advertido estaba muy oscuro y las escaleras eran muy empinadas, pero nada de esto me importó, subí y subí y mis pies me dirigieron a una esquina del desván, junto a un pequeño ventanuco que estaba tapado con unas tablas. No sé por qué me dirigí ahí, saqué una linterna que había cogido de mi habitación y alumbré hacia ese lugar.

Justo en la esquina había una especie de sombra, que se intentaba esconder.

Me armé de valor y pregunté:

-¿Qué eres?, ¿Quién eres? No contestó al principio, pero cuando me iba a acercar, me dijo:

-No sigas, ¿no me tienes miedo? Era buena pregunta, no voy a mentir, tenía mucho miedo, pero eso no impedía el querer saber qué era y por qué me decía siempre lo mismo.

Me quedé mirando al ser, sombra o lo que fuese, con gran interés. Había algo en él que me atraía, era una especie de sombra en la que se podía vez unos pequeñísimos ojos blancos, por boca tenía una especie de agujero que se ensanchaba o encogía según se movía. Tenía dos grandes brazos delgados, terminados en unos dedos súper largos que se movían dando sensación de que flotaban en el aire. Algo dentro de mí me empujaba a acercarme cada vez más pero, cuanto más me resistía , más parece que me empujaba hacia él. Cuando le volví a escuchar de pronto:

-Esto está muy oscuro y estoy solo ¿Quieres ser mi amiga?

Yo quería marcharme, pero no podía, él se acercaba a mí, lentamente, intenté gritar, pero no podía, intenté golpearle, pero no podía.

Sus dedos acariciaron mi cara, estaban fríos, muy fríos, y tenían un tacto áspero. Estaba aterrorizada.

Su boca empezó a agrandarse, de una forma desproporcional a su cuerpo, y yo seguía ahí, paralizada, sintiéndome como esas presas que han sido paralizadas por el veneno de una serpiente y saben que van a ser engullidas.

Sentí cómo su boca me absorbía y me llevaba a un lugar muy oscuro, frío y húmedo.

Llevo mucho tiempo aquí, a veces aparece un poco de luz en este lugar y puedo ver a mis padres, mis abuelos, la policía, todos buscándome, todos llamándome.

Otra vez vi a mis padres y abuelos llorando desconsoladamente, yo intentaba gritarles, decirles que estaba ahí, pero ellos no me veían…. no me oían.

No sé el tiempo que llevo aquí, he visto cómo mis abuelos ponían la casa en venta, he visto cómo diferentes familias han venido a verla.

Yo les gritaba, al principio, para que me salvaran, luego para que no la compraran y así poder evitar que alguno de sus hijos le ocurriera lo mismo que a mí. Y al final… les llamaba diciéndoles:

-¿Queréis ser mis amigos?

 

 

Asesina

 Jorge Garre        2º de ESO

– ¡Adiós mama! – Hago una pausa – ¡Adiós papa!

-¡Que te lo pases bien en el campamento cariño! – Me contesta mi madre.

-Y ten cuidado con las arañas que habrá muchas! – Añade mi padre.

– No seas así – Le dice mamá a papá.

Un rato después en el autobús…

Una chica se levanta para presentarse:

-¡Hola, soy Erika! Soy vuestra monitora. En unos momentos diré cuál es la obligación que os ha tocado realizar en el campamento.

Me distraigo, no conozco a nadie, es la primera vez que vengo.

Erika les va explicando a los de delante lo que tienen que hacer y me fijo entonces en la chica de al lado, en el asiento del bus, ella es pelirroja, con el pelo enredado, pálida y pecosa. De repente, algo me abstrae de mis pensamientos, la monitora acaba de decir algo:

-¡Chicos! – Exclama la monitora – ¡Escuchadme! Se me olvidaba un detalle; en este campamento siempre realizamos un juego. Primero, os voy a entregar unos papelitos y en estos pondrá inocente, excepto en dos, que habrá escrito asesino o policía. Durante toda la semana, el asesino deberá matar a los inocentes pintándoles una raya con este rotulador rojo en el cuello, a partir de ahí el policía ha de descubrir el asesino.

Durante todo el camino, todos hablamos y hacemos migas, resulta que la chica que tengo al lado se lama Alina, también está Urco, Celeste, Eduardo… Contándonos a todos somos quince en total.

Ya hemos llegado al campamento, estamos en un bosque de pinos, el recinto tiene una valla un poco alta, para que no entre nadie, supongo. Entonces me fijo en las tiendas, hay dieciocho, pero somos quince… Reflexiono y me doy cuenta de que los monitores también necesitan un lugar de descanso. La verdad es que aquí estamos completamente incomunicados, no hay cobertura, y hemos traído comida para oda la semana. A algunos les ha tocado guardarla y sacarla cuando haga falta.

Pasan las horas y se hace de noche, todos nos acostamos en nuestras respectivas tiendas.

A la mañana siguiente me despierto sobresaltado por un chillido. Salgo de la tienda de campaña y veo un cadáver, después miro al cielo y veo otros tres, Erika y los chefs mellizos están atados con una cuerda colgando de un árbol. Miro al cadáver del suelo y me doy cuenta de que el es Urco y, curiosamente, era el policía del juego. Al lado de él, Luna llora por lo que ha visto. Parece que la asesina se ha tomado el papel muy en serio, pienso con ironía. La gente empieza a salir de sus tiendas, muchos miran, otros lloran, solo es el primer día y ya han muerto cuatro, aunque fuese en la vida real. Nadie sabe qué va a pasar o cómo vamos a salir de este horrible lugar.

Surge la esperanza cuando Edu decide tomar el cargo y pretende que hagamos guardias y tengamos cuidado. La guardia esta noche la harán Eduardo, Celeste y Álvaro. En las tiendas, en vez de dormir algunos por separado y otros no, decidimos hacer grupos para así estar más seguros. Aunque no cabemos muy bien, ya que las tiendas son de uno y equipaje.

Nos acostamos, pasa la noche… Y a la mañana siguiente nos despertamos, bueno, me despierto. Estoy rodeado de seis cadáveres, los compañeros de mi tienda y los guardias.

Entonces grito, grito lo más fuerte que puedo y salgo de la tienda. Los que ya habían salido de sus tiendas me miran. Creo que piensan que he sido yo, nadie se acerca y además reprimen impulsos de llorar.

Pasan los días y no hay más asesinatos, hasta que el penúltimo día aparece un folio manchado de sangre y nos damos cuenta de que falta Alina.

Preocupados, la buscamos, sin separarnos mucho unos de otros, pero no la encontramos. Se hace tarde y es hora de dormir.

Al día siguiente vendrá el autobús que nos llevará de vuelta a casa. De repente, me despierto, necesito ir al baño. Voy a la letrina y, cuando salgo, un ojo de color violeta me atraviesa. Un cuchillo que goteaba sangre se metía varias veces en mi abdomen y ella me dice “eres el último…”

Me despierto, todo había sido una pesadilla, Seguimos en el bus y todavía faltaba un rato para llegar al campamento. Miro a Alina y aunque antes no me hubiese dado cuenta, sus ojos son violetas. Miro el papel del juego y pone asesina.

 

 

 

DULCES SUEÑOS

Jimena Sánchez 3º de ESO

Llevo días sin poder dormir tranquila, el simple hecho de cerrar los ojos me aterra. La primera vez que tuve aquella pesadilla fue hace dos semanas.

Recuerdo haber estado en un bosque de coníferas. Estaba anocheciendo y no tenía una linterna ni nada con lo que alumbrar el camino. Corrí entre los árboles con la esperanza de encontrar una salida a la carretera o a algún pueblo, pero fue completamente inútil. De un momento a otro la oscuridad cubrió el bosque y lo único que podía ver era la luz de la luna.

Seguí caminando asustada, la oscuridad siempre había sido uno de mis mayores miedos. Cuando creía haber perdido las esperanzas, encontré un sendero y vi a lo lejos una pequeña caseta de madera. Eché a correr aliviada esperando encontrar alguna persona allí, pero mi alivio se convirtió en miedo al ver cómo la puerta se abría junto con un chirrido y de ella asomaba una figura. Parecía una sombra y medía casi tres metros, de forma que tenía que levantar mi cabeza para poder ver la suya, estaba claro que no era humano.

Sin intención de averiguar lo que era, di media vuelta y corriendo lo más rápido que pude deshice el camino del sendero por el que había llegado hasta allí. Lo último que pude oír fueron los pasos de aquella cosa acercándose más y más. Siempre me despertaba en ese momento, cuando empezaba a ser perseguida.

Desde esa noche, día tras día la pesadilla se repite, pero el monstruo cada vez se acerca más y más. Por suerte, nunca llega a alcanzarme. Parece que esa cosa continúa siguiéndome y no parará hasta conseguirlo.

Tras noches sin pegar ojo, tardes pensando en qué hacer y mañanas oyendo las pisadas del monstruo en mi mente, decidí que era hora de plantarle cara a mis miedos. Ese día logré dormirme rápidamente, y como siempre, aparecí en aquel misterioso bosque de nuevo. Avancé por el sendero y vi de nuevo la caseta de siempre. Decidida, caminé hacia ella y esperé al ser que tanto me había atormentado día tras día.

Todo estaba en silencio y la luna llena empezaba a aparecer entre las nubes. Una ráfaga de viento me distrajo y, al volver a mirar hacia la caseta, su puerta se abrió de golpe.

Como siempre el monstruo salió, pero esta vez no me moví del sitio a pesar de que mi mente le decía a mis piernas que corrieran. De un segundo a otro una siniestra sonrisa llena de colmillos afilados apareció en su rostro. Mis ojos se abrieron más al notar cómo el monstruo se acercaba, y no parecía tener muy buenas intenciones. Una gran cantidad de sangre goteaba de su boca y el ser parecía deslizarse en lugar de caminar.

¿En qué momento creí que podría plantarle cara? Era totalmente ridículo. Si me quedaba allí moriría.

La desesperación se apoderó de mí y una vez más corrí, corrí como nunca antes lo había hecho. El bosque parecía un laberinto, no había forma de escapar de él ni del monstruo. El ser me perseguía al igual que en las pesadillas anteriores, cada vez iba aumentando más su velocidad, era mucho más rápido que yo. Si seguía así me alcanzaría en un abrir y cerrar de ojos.

Me tranquilizó pensar que éste era el momento en el que siempre despertaba de la pesadilla, pero para mi desgracia esta vez no fue así. Las lágrimas comenzaron a caer y a nublar mi vista. Seguí corriendo con el ser a escasos metros de mí, y tuve tan mala suerte que tropecé con la raíz de una conífera.

Apoyé mi mano para levantarme rápidamente, pero una piedra me hizo un corte. Me giré y el monstruo saltó sobre mí. La oscuridad me rodeó y nunca llegué a notar dolor alguno.

¿Estaba muerta?

Lo siguiente que hice fue intentar gritar y luego desperté. Seguía temblando, todo era siempre tan realista que juraría que había ocurrido de verdad… Ya estaba amaneciendo, así que me levanté de la cama temblando aún y me dirigí al baño para lavarme la cara. Abrí el grifo y al acercar mis manos noté un ligero escozor en la derecha. La giré y me quedé paralizada al ver el corte, el corte que me había hecho en el bosque de las pesadillas, era el mismo.

Sentí que no estaba sola, notaba una presencia junto a mí. Levanté la mirada y la imagen del monstruo apareció reflejada en el espejo del baño.

El último sonido que se pudo escuchar en la casa fue un grito acompañado del cristal del espejo cayendo al suelo.

Colmillo blanco.


Autor: Jack London

Ambientada en la vida agreste y salvaje de una frontera que trasciende su mero carácter físico para convertirse en una encarnación del conflicto entre la naturaleza y el ser humano alienado en ella, Colmillo blanco es una de las obras más célebres de Jack London (1872-1916). Reverso casi simétrico de La llamada de la naturaleza, en la historia del perro salvaje que, significativamente, se degrada en su contacto con el hombre, hallamos en efecto, matizadas por la belleza de los grandes escenarios naturales y una remota esperanza de redención, las inquietudes que rigen toda la obra del autor estadounidense: el choque entre civilización y naturaleza, la perpetua pugna entre el bien y el mal, la supervivencia del más fuerte, el determinismo genético, la selección natural.

Fuente: http://www.lecturalia.com

El curioso incidente del perro a medianoche

 

Autor: Mark Haddon

El curioso incidente del perro a medianoche es una novela que no se parece a ninguna otra. Elogiada con entusiasmo por autores consagrados como Oliver Sacks Ian McEwan, ha merecido la aprobación masiva de los lectores en todos los países donde se ha publicado, además de galardones como el Premio Whitbread y el Premio de la Commonwealth al Mejor Primer Libro. Su protagonista, Christopher Boone, es uno de los más originales que han surgido en el panorama de la narrativa internacional en los últimos años, y está destinado a convertirse en un héroe literario universal de la talla de Oliver Twist y Holden Caulfield. A sus quince años, Christopher conoce las capitales de todos los países del mundo, puede explicar la teoría de la relatividad y recitar los números primos hasta el 7.507, pero le cuesta relacionarse con otros seres humanos. Le gustan las listas, los esquemas y la verdad, pero odia el amarillo, el marrón y el contacto físico. Si bien nunca ha ido solo más allá de la tienda de la esquina, la noche que el perro de una vecina aparece atravesado por un horcón, Christopher decide iniciar la búsqueda del culpable. Emulando a su admirado Sherlock Holmes -el modelo de detective obsesionado con el análisis de los hechos-, sus pesquisas lo llevarán a cuestionar el sentido común de los adultos que lo rodean y a desvelar algunos secretos familiares que pondrán patas arriba su ordenado y seguro mundo.

Fuente: casadellibro.com

Un beso antes de desayunar.

Un beso antes de desayunar

Raquel Díaz Reguera

Lóguez Ediciones

Con motivo del día de la madre os aconsejamos este libro destinado a niños de 3 a 9 años.

Un beso antes de desayunar es un libro tierno y colorido que rezuma optimismo y amor. Es la historia de Violeta y los besos de su madre, que, cada mañana, antes de salir de casa, le deja bajo la almohada. Un canto al afecto, al cariño y al poder de un beso.

Con un texto poético y unas ilustraciones alegres, coloridas y llenas de texturas diferentes, Raquel Díaz Reguera nos presenta la bonita historia de un beso viajero, porque no hay nada que contenga más amor que el beso de una madre.

Fuente:www.boolino.es

LOS DIAMANTES DE OBERÓN.

Autor: Fernando Lalana.

¿Accidente? ¿Asesinato múltiple? Algo no cuadra en las investigaciones de la eminente psicóloga Zabalza. En su peculiar y, a pesar de todo, rigurosa y divertida búsqueda de la verdad debe ordenar el puzzle dramático en el que ella misma está implicada. Su nombre figura entre los fallecidos en un accidente espacial provocado por fallos en el sistema de hibernación, aunque podría tratarse de un burdo engaño. Para ello tiene que indagar entre los resortes de las computadoras y en las relaciones entre los componentes de la expedición, pero debe actuar con valentía y determinación para mostrar la verdad. Cuando el lector crea estar cerca de ella, es posible que la trama sugiera nuevos derroteros… Una original incursión en la ciencia ficción compuesta, en primera persona, de capítulos frugales y adictivos, que permite disfrutar de un intenso nudo detectivesco salpicado de buen humor, gracias sobre todo al contrapunto que ofrecen personajes como el abogado Vilanova.

Fuente: http://www.canallector.com